domingo , 18 noviembre 2018
El Poder De Una Buena Mirada

El Poder De Una Buena Mirada

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Entre las muchas habilidades que debes tener o incorporar en tu nueva de vida profesional como emprendedor o emprendedora está la de saber relacionarte y conectar con aquella persona que podría ser tu potencial cliente. Aquí el lenguaje no verbal juega un gran papel, de ahí que hoy hablemos del poder de la mirada.

Para relacionarte y empatizar de una forma óptima has de cuidar tu comunicación de forma integral: la verbal y la no verbal.

Hoy quiero que pongas especial atención en la no verbal, tal como te comentaba al inicio, y más concretamente, en la mirada. ¿Eres consciente de cómo miras a las personas cuando las saludas o hablas con ellas?

Tú mirada dice muchas cosas. Pueden ser seductoras, que acarician, que aproximan, pero también pueden ser retadoras, ofensivas, de enfado, o muchísimas más cosas. Fíjate lo importante qué es lo tus ojos dicen y que tu mirada expresa.

De ahí que hoy hayamos seleccionado un excelente artículo de una experta en comunicación y oratoria, Mila Melero, para que te adentres en el apasionante mundo del lenguaje corporal y más concretamente en el poder de la mirada.

Te invito a que leas ¿Conoces el poder de la mirada? ¿Por qué? Porque vas descubrir muchos temas muy interesantes para incorporar en tu día a día y en especial cuando te relaciones con tus clientes. Espero lo disfrutes e incorpores buenos aprendizajes…

Si no me miras no existo y si me miras…

Tú sabes que hay miradas de hielo, miradas que matan, miradas aceradas, miradas despectivas, miradas sesgadas, miradas que seducen, miradas que acarician… y muchas miradas más.

Imagina que tu mirada fuera un pincel de suave pelo de marta siberiana, el de mayor calidad conocida.

Imagínate que cada vez que miras a alguien se sintiera como si le acariciaras con ese pincel tan suave. Y que cada mirada fuese como una caricia.

Ahora imagina que alguien te mira a ti de ese modo.

¿Cómo te sientes?

¿Verdad que te dan ganas de suspirar profundamente? Pues eso. Una buena mirada provoca una gran sensación de alivio y bienestar.

Una buena mirada acompaña, consuela, apacigua o estimula al que la recibe.

Una mala mirada destroza el ánimo del que la recibe, incomoda, disuade, entristece o irrita sin remedio.

Todos, en algún momento, hemos usado u oído aquello de “me ha mirado mal”. Y no hablemos del esotérico “mal de ojo”…

Pero la peor mirada es la que no se regala.

Puede que evites mirar al otro por timidez o por inseguridad. A veces como muestra de respeto (algo muy común en Oriente). Pero debes saber que en Occidente eso no juega nunca a tu favor.

Mirar a los ojos del otro se considera una muestra de franqueza y de buenas intenciones. Por lo tanto, si no lo haces se interpreta como que tienes algo que esconder o que no eres muy de fiar.

Así es de poderosa esa herramienta del lenguaje no verbal.

Ahora imagina la de cosas que puedes provocar con tu mirada, dirigida a tu audiencia cuando hablas en público. No hay medio comparable para obtener la tan necesaria complicidad e ir reforzando algo que necesitas tanto como el aire que respiras: la credibilidad.

La primera consecuencia práctica para tu tarea como ponente o conferenciante es:

Que te equivocas si:

  • Decides presentar tu tema leyendo el texto.
  • Estás malversando una parte de tu poder.

Si regateas tu mirada al público –porque estás leyendo un texto- estás desperdiciando una de tus “armas” más poderosas.

Ellos te van a estar mirando, todo el tiempo, mientras tú mantienes la vista baja, pegada al papel o a la pantalla de turno.

¿Qué dice eso de ti?

Pues que te importa mucho más lo que TU dices que lo que LOS OTROS perciban. Aunque no sea esa tu intención.

Lo siento, ahí estás lanzando un mensaje despectivo: yo soy lo importante; mis palabras son lo importante. No tengo ningún interés en adaptarme a vosotros ni en ser más comunicativo.

Solo la lectura pública de declaraciones oficiales o la lectura de un acta notarial en la que los puntos y las comas cuentan mucho, justifica el hecho de leerle un texto a los demás. O en el caso de los niños, a los que les encanta esa situación.

Como vimos en otro artículo, lo que más impacta de nuestro mensaje es el lenguaje corporal, no las palabras.

Al leer un texto, en vez de contar nuestro mensaje, reducimos mucho la expresividad y al no mirar a la gente cortamos el hilo de una comunicación presencial a la que no le sacamos partido.

Es una auténtica lástima.

Te cuento un secreto.

Lo que resulta más cómodo para el ponente suele ser lo que menos favorece la comunicación con su público. Hay mucho qué saber sobre la comunicación no verbal. 

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Acerca de Lola García Gómez

Directora de la Escuela de Europea de Marketing (EEMyN.com), empresaria desde 1997 (Soluciones Eficaces, s.l.). Su misión empresarial es ayudar a profesionales, expertos, y emprendedores a lograr mejores resultados en su negocio, mientras disponen de más tiempo para disfrutar del estilo de vida que siempre soñaron. Experta en Protocolo y Relaciones , Relaciones Públicas y Comunicación y Master en Dirección Comercial y Marketing. Preside la Asociación de Empresarias y Emprendedoras del Corredor del Henares, como forma de trasladar su experiencia y apoyar a otras mujeres a crear y consolidar sus negocios.

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